Nos vendieron la idea de que amor propio era mirarte al espejo y repetir frases bonitas. Pero el verdadero amor propio a veces duele.
Amarte es…
- Decir “no” cuando te mueres de ganas de decir “sí” solo para agradar.
- Sostenerte en tus días más oscuros y recordarte que mereces luz.
- Mirarte con compasión cuando fallas, en lugar de destrozarte con críticas.
- Elegir personas que suman, aunque eso signifique soltar a quienes no.
El amor propio no siempre es dulce. A veces es un acto de valentía brutal.
Pero es el único que nunca te abandona.